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La centenaria Hemeroteca Nacional de México

Numerosas estanterías metálicas albergan en este espacio tomos de distinto grosor y tamaño, tras los cuales pueden encontrarse ejemplares del periódico Excelsior, los Diarios de los Debates y periódicos de países como Chile y Brasil.

CIUDAD DE MÉXICO.- En 1913, el entonces director de la Biblioteca Nacional de México, Rogelio Fernández Güel, decidió organizar sus publicaciones periódicas y separarlas de los libros. Cien años después, la Hemeroteca Nacional aún "huele a Historia".

Esta historia comienza en el siglo XVI, cuando los dominicos, franciscanos y agustinos llegan a México para promover la evangelización de la Nueva España.

Como cuenta el doctor en Arquitectura Ricardo Ignacio Prado Núñez en una revista de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), los agustinos empezaron a construir el antiguo templo de San Agustín, ahora en el centro capitalino.

Según el artículo, un incendio, una reconstrucción y dos siglos después, este convento, con una de las bibliotecas más grandes del virreinato, dio lugar en 1867 a la Biblioteca Nacional, por un decreto del presidente Benito Juárez.

En 1913, Fernández Güel ordenó la creación del Departamento de Periódicos y Revistas, origen de la Hemeroteca Nacional, inaugurada en 1944 y que ahora está junto a la Biblioteca Nacional en la UNAM de la capital mexicana.

Desde su despacho en esta universidad, la directora de la hemeroteca, Guadalupe Curiel, cuenta a Efe que "aquí está toda la Historia de México, desde 1722 hasta la actualidad, en físico. (...) La que te brinda la prensa periódica", en la "colección más grande y valiosa del país".

La única hemeroteca nacional de entre las principales -Francia, España, Inglaterra, Chile, Argentina...- que se desarrolla en paralelo a la biblioteca nacional, dice Curiel, y cuando se le pregunta a qué cree que huele el recinto, responde: "A historia".

Aquí van a encontrar el día a día, el latido del corazón de México", desde la época colonial hasta publicaciones actuales, pasando por los periódicos de la Independencia y la novela por entregas, en el siglo XIX, con unas 5.000 unidades documentales.

Esta historiadora comenta "el color que va adquiriendo" con los años este material, donde se encuentra a "la crema y nata de los escritores mexicanos, a la intelectualidad, a los políticos...", en periódicos como El Siglo Diez y Nueve (1841) y El Diario de México (1805). "Es la Historia, pero en vivo".

Ese color del paso del tiempo se observa en el Fondo Reservado: algunas de las tapas que protegen publicaciones oficiales, periódicos y revistas desde 1722 hasta 1916 aparecen desgastadas o rotas parcialmente.

Numerosas estanterías metálicas albergan en este espacio tomos de distinto grosor y tamaño, tras los cuales pueden encontrarse ejemplares del periódico Excelsior, los Diarios de los Debates y periódicos de países como Chile y Brasil.

O un ejemplar de "El Tiempo Ilustrado" de 1891, ahora en una exposición sobre el centenario junto a otros periódicos, revistas especializadas y grabados.

Atravesando el llamado "Túnel del Tiempo", sobre el que luce el escudo de la universidad en una vidriera, se llega al Fondo Contemporáneo, con material a partir de 1917 como publicaciones, historietas y microfilmes.

Estos son ejemplo de un desarrollo tecnológico al que la también directora del Instituto de Investigaciones Bibliográficas y la Biblioteca Nacional no ve mal, pero sin considerarlo la panacea.

La gente todavía vamos a poder disfrutar del papel durante mucho tiempo", dice quien dirigió la fundación de la Hemeroteca Nacional Digital de México, la mayor del mundo, con nueve millones de páginas digitalizadas y más de 900 títulos nacionales y extranjeros.

Guadalupe Curiel lamenta el "momento difícil" y las noticias de asesinatos y secuestros de México, ya que "como en todos los países" hay una "parte nebulosa", pero "también hay noticias y hechos luminosos", como la producción científica.

Actividades que iluminan a nuestros países (...) y que nos permiten pensar que no hay por qué perder la esperanza". "Aquí estamos los humanistas, científicos (...), porque pensamos que estamos construyendo un México diferente", comenta.

La directora echa en falta mayores recursos para la Hemeroteca y la Cultura en general, pero no duda sobre la importancia de otro capital en el futuro de México: "Mi apuesta principal es el capital humano que tiene este país", sostiene.

Fuente: http://www.excelsior.com.mx/comunidad/2013/10/11/922952