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Hacia una visión ecológica de la sociedad de la información

Dra. Gloria Ponjuan Dante
Jefe del Departamento de Bibliotecología y Ciencia de la Información Universidad de La Habana

Resumen

Se analiza el surgimiento de la Sociedad de la Información en la segunda mitad del Siglo XX, así como algunas de las premisas de su surgimiento. Se presenta una valoración de diferentes teorías en torno a ella, y se presentan las justificaciones para defender una visión ecológica que permita concentrar toda la atención en el capital humano y los contextos sociales, como elementos vitales de la misma. Concluye con una valoración del papel del profesional de la información ante estos retos.

Palabras clave: Sociedad de la Información; contextos informacionales; contextos sociales; profesional de la información.

Introducción

El tema que se intenta presentar, ha sido tratado en múltiples foros internacionales y recibe la atención de gobiernos, autonomías, asociaciones profesionales y científicas, el sector académico, organismos internacionales y otros.

Por tanto es el propósito de esta presentación, comunicar una mirada personal a este asunto que acapara la atención, los presupuestos y las acciones de muchos. Pudiese por tanto inferir que es un tema fácil de concebir y presentar, sin embargo, su alcance e impacto le confieren un alto nivel de complejidad. O sea, parece que a veces lo fácil se torna difícil.

Un recorrido a publicaciones, observatorios, memorias de organismos internacionales y otros espacios de relevancia muestra el sesgo tecnológico del tema. La Cumbre de la Sociedad de la Información, por ejemplo, máximo foro creado para debatir esta prioridad, tiene en su génesis la responsabilidad de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, lo que ha orientado muchas discusiones hacia esta vertiente. Los indicadores relativos a este tema reflejan evidentemente una marcada orientación hacia aspectos tecnológicos, aunque no excluyen otros relativos a otros enfoques. (1)

La Sociedad de la Información, su origen y teorías en torno a ella

Desde la década de los ´60 se comenzó a hablar de una Sociedad de la Información y se veía como un salto de una en la que su modo de producción predominante se asociaba a los procesos industriales a otra en la que lo fundamental eran los servicios.

Pronto se evidenció que no todas las economías en el mundo avanzaban al mismo ritmo, y comenzó a hacerse evidente la brecha entre países ricos y pobres.
En los ´90 debido al auge de Internet y las tecnologías alcanza mayor difusión.

En paralelo por esa misma época surgió el concepto de Sociedad del Conocimiento como alternativa más atractiva provocando confusiones al emplear indistintamente como sinónimos los conceptos de información y conocimiento, que si bien tienen relación, constituyen dimensiones diferentes. También se emplea como variante el concepto “Sociedad del Saber” que tiende a proyectar este concepto no sólo hacia su dimensión económica.

Algunos autores se refieren a una sociedad informacional, otros defienden la existencia de “sociedades de la información” para no identificarla con un fenómeno único y global, sino a una tendencia a la que paulatinamente aspiraban diferentes países de latitudes diferentes y con condiciones y nivel de desarrollo también particulares.

Webster (2) atendiendo a las perspectivas de ésta, realiza un análisis de diferentes teorías acerca de la Sociedad de la Información y la agrupa en cinco categorías: tecnológica, económica, ocupacional, espacial y cultural.

Las teorías tecnológicas de la Sociedad de la Información se basan en la premisa de que el cambio social es el resultado de las nuevas tecnologías. En resumen, está conducido por un determinismo tecnológico. Hace énfasis en el desarrollo de la tecnología computacional y sus aplicaciones así como en su creación y diseminación que ampliarán las posibilidades de una mayor conectividad. (3) La transición hacia la Sociedad de la Información está caracterizada por un crecimiento continuo de los sistemas computacionales y tecnologías de comunicación, particularmente en redes. Esto origina la globalización y da lugar a la expansión de organizaciones multinacionales. Estas teorías no toman en cuenta la importancia de los contextos ni consideran aspectos sociales, económicos, políticos y culturales. Por tanto no toman en cuenta los problemas de la equidad en el acceso o el impacto en el desarrollo. Los criterios de medida que se aplican son cuantitativos, sin valorar los avances de la sociedad pues dan por descontado que la tecnología ha cambiado a la Sociedad en forma revolucionaria y ha impacto a la sociedad a todos los niveles conduciendo a un progreso social, aspecto que no deja de ser veraz pero cuyo alcance no es universal.

La perspectiva económica de la Sociedad de la Información sugiere que la composición del producto nacional cambia sustancialmente debido al efecto que produce el sector de la información. Su origen está en los trabajos de Machlup (1962), Bell (1976) y Porat (1977) [1]. Esta teoría sugiere que la Sociedad de la Información está asumiendo una forma global, en donde las diferentes economías informacionales cada vez se interconectan más y tienen su expresión en el aumento de las corporaciones transnacionales, el número creciente de fusiones e integraciones de empresas, en fin, evidencias de enfoques globales. Esta perspectiva a juicio de Albright (3) es subjetiva y está abierta a muchas interpretaciones. Además sus indicadores económicos no reflejan un efecto social. Finalmente, el enfoque económico de la Sociedad de la Información hace énfasis en lo tangible y sus indicadores económicos constituyen una medida simplista que no necesariamente evidencia un efecto social.

Muy asociada a la economía de la información está la categoría ocupacional. Webster distingue ésta teoría de la económica sugiriendo que una sociedad de la información existe cuando las ocupaciones vinculadas al trabajo informacional predominan. En general esta dimensión está muy vinculada a la anterior y algunos autores consideran que una es un segmento de la otra.

La perspectiva espacial tiene su centro en la prioridad que los geógrafos le atribuyen al espacio. Esta dimensión aborda la forma en que las redes informacionales conectan espacios geográficos lo que obliga a una determinada reorganización de este en el tiempo. Como quiera que estas categorías dependen de la interpretación contextual que se le dé, las teorías espaciales muchas veces se integran a las culturales pues la cultura se define muchas veces en términos de raza, género, edad, clase, religión, geografía y otros.

La cultura es particularmente importante para el desarrollo. Las tecnologías facilitan la difusión de ideas dentro de una población con muchos resultados, incluido el cambio cultural. La cultura puede ser preservada, o destruida. Sus productos culturales y artísticos pueden ser afectados por el influjo de informaciones e influencias externas, y ciertamente algunos usos de la tecnología pueden constituir un elemento de riesgo para ella. Por eso algunos indicadores están sesgados por la presencia de tecnologías en acciones culturales, dándole un sesgo cuantitativo y no cualitativo. Por ejemplo, la UNESCO mantiene estadísticas sobre “Alfabetización, cultura y comunicación”. Bajo la rúbrica de “Alfabetización” se incluyen las tasas de analfabetismo, el número de analfabetos, y otros. Bajo la rúbrica de “Cultura y comunicación” se incluyen elementos como “cantidad de diarios”, “receptores de radio”, “receptores de televisión”, “líneas telefónicas”, “computadoras personales”, lo que evidente refleja la subordinación de la cultura a elementos tecnológicos.

Un elemento importante es que en el concepto lo fundamental no es “información” sino “sociedad”. Mientras que la información se refiere a datos, canales de transmisión y espacios de almacenamiento, la “sociedad” se refiere a seres humanos, culturas, y formas de organización y comunicación. La información se determina en función de la sociedad y no a la inversa.

Características de las Sociedades de la Información

Hace algunos años Moore (4) se refirió a este asunto no como a un fenómeno único y global, sino a una tendencia a la que paulatinamente aspiraban diferentes países de latitudes diferentes y por supuesto, con condiciones y nivel de desarrollo particulares. Identificó tres características principales que identificaban a las sociedades de la información:

• El empleo de la información como un recurso económico
• La posibilidad de identificar un mayor empleo de información por el público en general
• El desarrollo del sector información dentro de la economía

Dentro de este último aspecto, se considera el desarrollo de una infraestructura nacional de comunicaciones, así como de recursos dedicados al tratamiento automatizado de los datos y las informaciones. Evidentemente los últimos años evidencian y declaran acciones importantes en función de lograr un incremento en los indicadores relativos a estos aspectos.

Este aspecto contempla el desarrollo nacional de industrias de información orientadas hacia los contenidos, la distribución de información y el procesamiento de información. En muchos casos el desarrollo de estas industrias ha formado parte de la orientación neoliberal de determinados países al intentar no perder oportunidades de mercado en esta naciente “industria”. En otros países los enfoques han estado orientados hacia una voluntad de no perder espacio como sociedades capitalistas emergentes con aspiraciones de formar parte en el futuro de las potencias dominantes del Sector.

No es el propósito de esta comunicación abordar esta dimensión, que recibe la atención de expertos, gobiernos, cumbres así como una amplia cobertura en los medios, por su visibilidad e impacto, así como para las oportunidades que ven aquellos que miran esta faceta del asunto.

Contextos y capital humano

Cuando la literatura se refiere al Capital humano, generalmente se refiere al segmento del Capital intelectual que es útil para la organización y que tiene la capacidad de generar conocimientos.

Cuando en una sociedad se hace referencia al capital humano se hace referencia a las personas que tienen la capacidad de actuar en función del desarrollo y del futuro de la misma. Por tanto el capital humano puede ser aprovechado mucho más y mucho mejor en contextos que faciliten y que les den la oportunidad de aprovechar al máximo sus capacidades y sus posibilidades. La mezcla de contexto y capital humano permite la potenciación de resultados. El capital humano no puede hacer el máximo en un contexto que no lo permita. El contexto sin capital humano solo constituye un terreno fértil en el que se podrá lograr algún resultado pero depende de quien y que se haga en el mismo.

Dentro de los contextos también debe contemplarse la política, la orientación, la visión, la conducción de los esfuerzos orientados hacia determinados fines.

Cuando Moore se refería a que los primeros dos componentes de las sociedades de la información eran la identificación de la información como un recurso y bien económico así como la posibilidad de que el público en general cada vez más empleara información para mayor cantidad de facetas de la vida ciudadana, de hecho se refería a una cultura informacional marcada en un contexto en que se posicionara adecuadamente a este recurso.

Hacia una visión ecológica de la Sociedad de la Información

Una visión ecológica de la Sociedad de la Información permite analizar el lado humano de la misma. Una sociedad en donde en primer lugar hay que asegurar que los contextos eviten la discriminación y la desigualdad. Una sociedad donde prime la inclusión y el rescate de oportunidades para todos. La UNESCO en sus últimos tiempos ha lanzado el programa “Información para todos” como aspiración a este objetivo.

Información para todos demanda, salud para todos, educación para todos, igualdad para todos. Demanda que las necesidades básicas estén cubiertas, demanda un mundo justo donde todos tengan la opción de acceder a la información porque dispongan en primer lugar de conocimientos y habilidades para ello, y porque sus contextos les permitan que el consumo de información sea una de sus posibilidades.

Si los planes de acción se basan en enfoques meramente infraestructurales, no podrán lograrse inversiones duraderas y una alta tasa de recuperación de las mismas.

Por tal motivo, la prioridad está en primer lugar en crear contextos sociales adecuados para estos programas y en segundo lugar, en crear un capital humano capaz de aprovechar al máximo toda oportunidad. Pero son estos dos ingredientes los únicos que pueden potenciar las redes e infraestructuras tecnológicas.

Dos ángulos del Capital humano

El capital humano principal de una Sociedad de la Información está en su población, en sus habitantes. Esta población tiene que estar no sólo alfabetizada informacionalmente, sino poseer una cultura informacional (5) que le permita:

• reconocer la necesidad de información
• reconocer que una información exhaustiva y completa es la base para la toma de decisiones
• identificar posibles y potenciales fuentes de información
• desarrollar estrategias de búsqueda de información
• acceder a fuentes de información dependan o no de tecnología
• evaluar información
• organizar información para su aplicación práctica
• integrar nueva información en un cuerpo de conocimientos ya existente
• utilizar información en su pensamiento crítico y en la solución de problemas

Para ello hay que partir de una alfabetización informacional. Se trata pues de lograr crear conocimientos y habilidades en la población que permita un comportamiento de esta naturaleza y asimilar opciones informacionales en su vida ciudadana. Para esto hay que asumir que “Información para Todos” obliga a una “Alfabetización informacional para todos”. Obliga a pensar que una Sociedad de la Información demanda ciudadanos preparados para usar información en diferentes dimensiones de su vida. Por tanto, acciones, programas y políticas deben emplear un enfoque ecológico que facilite la orientación adecuada a las mismas.

El otro ángulo del asunto está en los ejecutores de esta alfabetización. Hacen faltan acciones que permitan potenciar la formación de las diferentes esferas de la sociedad. El sector bibliotecario, la educación, la medicina, y otros pueden ser fuerzas y segmentos importantes en un programa de esta naturaleza. Dentro de cada uno de estos sectores habrá que pensar en acciones orientadas hacia este objetivo.

Se trata de crear una masa de formadores de la ciudadanía en sus múltiples edades y actividades; darle conocimientos y herramientas a cada uno para que pueda insertarse en el uso intensivo de información con tecnología tradicional o avanzada, con cualquier nivel de desarrollo y cualquier nivel de infraestructura que potencie el conocimiento y el futuro.

Moore planteaba también que una sociedad como ésta demanda cambios sustanciales en los profesionales de la información debido a que se han generado cambios sustanciales en los procesos informacionales debido a la influencia de la tecnología y porque evidentemente también el usuario aumenta sus expectativas solicitando servicios de mayor nivel de agregación de valor y aplicaciones de mucha complejidad. Sentenciaba que estos cambios exigían un alto nivel de especialización mediante la educación continua y los programas de postgrado.

Algunos retos y rumbos profesionales

La profesión está en un excelente momento para enfrentar estos retos en contextos que traen, para el caso de América Latina, un escenario fértil para elevar los niveles de vida, y elevar las posibilidades de crear acciones importantes que enfrenten a nuestra Región a una Sociedad de la Información con plenas posibilidades para todos.

En septiembre pasado, en el evento conmemorativo por el 50 Aniversario de la Escuela Nacional de Bibliotecología de México (6), planteaba:

“Las generaciones que se forman actualmente por nuestros programas de estudio, serán aquellas que en las próximas décadas tendrán la gran responsabilidad de conducir los destinos de la profesión y del propio desarrollo de la especialidad. Ellos deben tener sólidas bases sobre las cuales puedan generar nuevos conocimientos y experiencias.

“No resulta fácil predecir el futuro de cualquier ciencia y menos de una ciencia naciente que se mueve en medio de una complejidad dinámica en una sociedad llena de incertidumbre. Nuestra profesión será lo que nuestros alumnos y aquellos que le sigan sean capaces de forjar en medio de las condiciones sociales, políticas y económicas que rijan el momento. Será aquella que sea capaz de integrarse a su ambiente cada vez más cambiante; donde la tecnología ocupe el espacio que coadyuve al desarrollo de la profesión sin traspasar límites; donde el trabajo en equipo permita construir y desarrollar sistemas de información complejos que sean objeto de perfeccionamiento continuo; donde sus especialistas se distingan por su tenacidad, su modestia, su profesionalismo, su generosidad, su capacidad para trabajar en equipo, su cultura, su disposición al cambio; su capacidad para estudiar e investigar; será aquella que siga contribuyendo a que la humanidad pueda tener una vida mejor, donde finalmente se pueda vivir y disfrutar de una verdadera Sociedad de la Información y del Conocimiento.”

Bibliografía

1. Reynolds, T. and Kelly, T. (2003), Information Society Indicators in the Member States of the EU. 3rd World Telecommunication/ICT Indicators Meeting, Geneva, 15-17 January 2003, International Telecommunication Union, Telecommunication Statistics and Data Unit, Telecommunication Development Bureau, Geneva.,
http://www.eu-esis.org/Basic/basic2000.htm. UNDP (2001), www.undp.org. Citado por: Albright K. S. Global measures of development and the information society. New Library World. Vol. 106 No. 1214/1215, 2005, pp. 320-331.

2. Webster, F. (1995), Theories of the Information Society, Routledge, London. Citado por: Albright K. S. Global measures of development and the information society. New Library World. Vol. 106 No. 1214/1215, 2005, pp. 320-331.

3. Albright K. S. Global measures of development and the information society. New Library World. Vol. 106 No. 1214/1215, 2005, pp. 320-331.

4. Moore, N. The information society. http://www.unesco.org/webworld/wirerpt/report.htm

5. Doyle, Christina. Outcome measures for information literacy within the national education goals of 1990: final report of the National Forum on Information Literacy. Summary of findings. Washington, DC: US Department of Education, 1992. (ERIC document no; ED 351033). http://www.ed.gov/databases/ERIC_Digests/ed372756.html

6. Ponjuan, G. Papel del docente en la formación profesional en Ciencias de la Información. Conferencia dictada en el 50 Aniversario de la ENBA, México, D.F., México. Septiembre del 2005.